Por: Katherine Copete
Una de las frases que más escucho, y que se asocian a este quehacer empático en todas las esferas de la vida, tiene que ver con la máxima de “ser capaces de ponernos en los zapatos del otro”…pero ¿qué tiene que ver con nuestro emprendimiento?
Hay que ser empáticos para emprender con éxito. Esto es una condición básica.
Si profundizamos un poco, se suele decir que la empatía es nuestra capacidad de comprender la complejidad del otro, de entender su vida emocional, sus necesidades, motivaciones y miedos, por lo tanto no basta con intuir lo que el otro esté sintiendo, sino que implica hacer un esfuerzo consciente por encarnar aquellos elementos que ese otro sea capaz de transmitir, y al mismo tiempo, un esfuerzo cognitivo para procesar las vivencias del otro.
Entonces, ¿Cómo ejercemos esta empatía?
Ser empático no es escuchar para cumplir con un objetivo ni para completar un checklist, es para comprender.
Si ese otro que queremos conocer, y es nuestro cliente y el no siente la confianza suficiente para abrirse, no hay posibilidad de construir un puente real que permita conocer efectivamente al otro.
La pregunta que deberíamos hacernos, desde el diseño de experiencias, es por qué es relevante ser empáticos en nuestros proyectos… ¿es realmente importante?
Yo me atrevería a decir que sí, es realmente importante. La empatía también se puede reflejar en los clientes. Y es que tiene que ser ley para ti. Ya que no puedes crear un producto sin antes pensar tú como cliente. Todo lo que hagas tiene que ser pensado así, con el fin construir lo que a ellos les agrade.
Se suele decir que la empatía es una de las formas básicas para generar vínculos entre personas, es uno de los principales pegamentos sociales. Sin empatía, sólo habrían contactos superficiales con quienes nos rodean, y nuestros proyectos operarían exactamente igual. Sin involucrar esas emociones, todas las experiencias que diseñemos sufrirán de falta de intimidad, cohesión social y por tanto, resultarán superficiales frente a nuestros usuarios.
Un emprendedor que pretenda adquirir la capacidad de ser una persona empática necesita que sus propios pensamientos no impidan tener en cuenta lo que sienten otras personas. De lo contrario, se puede generar un ambiente tóxico en el entorno de trabajo. No es positivo que todas las decisiones de una empresa se guíen por lo que una sola persona siente. Es imprescindible valorar las emociones e intereses del resto. Eso es empatía y elevará la moral de la plantilla hasta el punto de lograr que todos se esfuercen por remar para alcanzar la meta de pertenecer a un negocio rentable que respeta los sentimientos de todos aquellos que forman parte de él.
